Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos

Colecciones en Red
Colección Platos conmemorativos. Museo L.A.M.
Platos conmemorativos…un poco de historia.
Los primeros platos que se conocen datan de la cerámica prehistórica en Europa caracterizada por su barro sembrada de pequeños fragmentos de mica.
Entre los objetos de la Edad Neolítica, los hay con dibujos, siempre lineales o geométricos. Tal es la decoración que ostentan los famosos platos neolíticos en Ciempozuelos (Madrid) imitando a otros igualmente decorados en el Egipto prehistórico y en lo más primitivo de la civilización minoica o cretense, de donde acaso tomara el modelo los primeros ceramistas hispanos.[2]
Colección Platos conmemorativos. Museo L.A.M.
El plato tiene en el cuenco su precedente prehistórico. ​ En la civilización greco-romana abundan los recipientes que por su uso, formas y aspecto pueden considerarse precursores o inspiradores del plato, como por ejemplo la pátera romana. El la cultura islámica el utensilio doméstico más evocador es el ataifor.
El plato y similares recipientes aparecen en la cerámica islámica desde época temprana: los platos califales de Medina al-Zahra (siglo X y XI).
Colección Platos conmemorativos. Museo L.A.M.
Fray Bartolomé de las Casas, en su Historia de las Indias, describe en diferentes pasajes de la obra vasijas y recipientes que él mismo denomina platos o especie de platos, de oro puro, de barro, o de cáscara de calabaza. La cita es común a todos los "cronistas de indias", desde Cristóbal Colón y su hijo Hernando a Juan Bautista Muñoz ya en el siglo XVIII, pasando por el Inca Garcilaso y Fray Bernardino de Sahagún.
Pero los más preciosos son los platos conmemorativos. Recuerdan, por ejemplo,  las batallas de África de finales del siglo XIX, o la Unificación de Italia, como los que llevan la inscripción: «La guerra está ganada», o bien «Italia libre y fuerte».
Una de las cerámicas más vivas y especialmente rica en la producción de platos decorados, es la común a los pobladores precoloniales, los pueblos de las tres Américas.
La cultura del plato lo ha convertido en un lujoso objeto de adorno, presente en los mejores museos del mundo.
A continuación compartiremos con nuestros lectores, algunos de los platos conmemorativos que conforman la colección existente en el Museo Pedagógico del L.A.M.


18 Mayo 2018
DÍA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS

Colección Platos conmemorativos. Museo L.A.M.
En 2018 el Día Internacional de los Museos gira en torno al tema: Museos hiperconectados: enfoques nuevos, públicos nuevos.
La tecnología permite a los museos llegar más allá de su público habitual a través de algo tan sencillo como un hashtag.

La tecnología ha cambiado nuestra forma de ver el mundo y nuestra manera de relacionarnos con el otro. Incluso, ya desde los años 60 con el surgimiento del videoarte, ha entrado a formar parte del universo artístico. Lo cierto es que forman parte de nuestro imaginario, de nuestra rutina.

Vitrina que incluye parte de la Colección Platos conmemorativos. Museo L.A.M.
"El arte es parte de la vida y si la tecnología existe en la vida, existe en el arte". Porque "no es un mundo autónomo sino que forma parte de las dinámicas sociales", y, por eso, el trabajo de los artistas, museos e instituciones es "hablar del arte como un área más de nuestra vida".[1]





Remontando el aire, los recuerdos y nuevos logros

Fueron los globos de aire caliente los aparatos más utilizados y más “comunes”, que pasearon por los cielos de las ciudades desde el siglo XIX.

Fue durante la Guerra de la Triple Alianza (1866), cuando se inició la aerostación militar en la Argentina: un 6 de julio más precisamente, un aeróstato cautivo del Ejército brasileño, se elevó sobre las líneas aliadas para observar las posiciones de la artillería paraguaya, llevando a bordo al ingeniero polaco Roberto A. Chodasiewicz (incorporado al Ejército argentino con el grado de Capitán) que se constituyó así en el primer militar argentino y latinoamericano en elevarse en globo.
Ya iniciado el 1900, un joven diplomático, Aarón de Anchorena, trajo un globo esférico de 1.200 metros cúbicos que había comprado en Francia al que bautizó con el criollo nombre de “Pampero”, Invitando  para la primera ascensión a un amigo suyo, el ingeniero Jorge A. Newbery.
Aunque en Argentina ya había antecedentes de ascensiones en globo, el cruce del Río de la Plata se convirtió en un acontecimiento popular. El Pampero salía de la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en Palermo donde hoy se encuentra el Campo Argentino de Polo.
El entusiasmo generado por la proeza llevó a que el 13 de enero de 1908 se creara el Aeroclub Argentino, primera entidad aérea del país. Sus autoridades unieron a todos los entusiastas del “más liviano que el aire”.[1]
Con fecha 10 de agosto de 1912, el Presidente de la Nación Dr. Roque Sáenz Peña suscribió el decreto de creación de la Escuela de Aviación Militar. En los considerandos del mismo se hacía notar la actitud del Aero Club Argentino al poner a disposición su parque aerostático, elementos y profesores.[2]
Las primeras asignaturas fueron:
· Teoría del Vuelo
· Conocimientos Generales de Mecánica y Principios de Construcción de Aparatos
· Fotografía Aplicada a Reconocimientos, Señales, Lectura de Cartas Meteorológicas
· Construcción y manejo de motores
· Construcciones Militares y de Aeronáutica
· Teoría y Práctica de Aerostación
Hacia el año 2015, no menos sorprendente resultó ser la creación de un  Sistema Aéreo Robótico Argentino, que  supone la creación de drones (vehículos aéreos no tripulados), de tecnologías de telecomunicaciones para su control, y de uso como blanco aéreo para apoyar al sistema de defensa nacional  proyecto impulsado desde el Ministerio de Defensa.[3]
Lo que hace unos años surgió como un producto casero, fabricado por un ingenioso ciudadano estadounidense para cuidar de su hijo, hoy se transformó en un producto que para muchos es la esperanza del futuro. Wallich, un físico educado en Yale, editor y periodista científico, decidió construir una abeja voladora para no quitarle los ojos de encima a su hijo desde el calor del hogar.
La aeronave de ala giratoria no pesaba más de un kilo, con dos ejes cruzados y cuatro hélices. Un "cuadricóptero". Wallich le ató un smartphone cuya cámara le permitía contemplar en la pantalla de su computadora lo que su abeja veía. "Construirlo y hacerlo volar fue la parte más fácil", escribió este físico en la prestigiosa revista IEEE Spectrum. Lo difícil, admite, fue lograr que el objeto siga a su hijo desde una distancia prudente, razón por la cual decidió incorporarle una baliza GPS en la mochila del pequeño para que lo siguiera sin acercarse a más de cuatro metros y medio.[4]
En nuestro país, la Fuerza Aérea Argentina viene efectuando campañas de ensayos para el Sistema Aéreo Remotamente Tripulado (SART), vehículo que no requiere la presencia de un piloto.[5]
Una aeronave está destinada al área de investigación, instrucción y adiestramiento del personal y otra para desempeñarse en tareas operativas de inteligencia. El primer avión, denominado Aucan Clase 1 FAS, es de dimensiones más pequeñas que el segundo y está destinado al área de investigación, instrucción y adiestramiento del personal. El Clase 2 FAS, en tanto, está preparado para desempeñarse en tareas operativas de inteligencia, de reconocimiento y de búsqueda y cuenta en su sistema con un conjunto de sensores que le permiten llevar adelante esas tareas específicas.[6]
Estos dos prototipos íntegramente desarrollados por nuestra Fuerza Aérea, nos llena de orgullo!!!!

 






Pioneros de la Aviación Argentina


29 de mayo de 1919 


Teniente Aviador Militar Benjamín Matienzo

Benjamín Matienzo nació en la provincia de Tucumán el 9 de abril de 1891. Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 9 de marzo de 1909 egresando con el grado de Subteniente del arma de Ingenieros el 31 de diciembre de 1910. Su promoción de egreso fue la Nº 35, entre sus camaradas hubo una importante cantidad de aviadores civiles y militares: Manuel Félix Origone (primera víctima de la aviación militar), Luis Cenobio Candelaria (primero en cruzar la cordillera en aeroplano), Oscar Lozano, Antonio Parodi, Vicente Andrada y Julio García Fernández, Gregorio Jesús Rafael Terneyro Bravo y José William Rosasco.


En 1916 in­gresó a la Escuela de Aviación Militar de Aviación. El 24 de marzo de 1917 obtuvo el título de Piloto Aviador Nº 111, el 12 de septiembre obtuvo el título de Aviador Militar Superior y el 24 de junio de 1918 el título de Aviador Militar (Boletín Mi­litar Nº 5058) como parte del 4º Curso de Aviadores de la Escuela de Aviación Militar. El 23 de mayo, a bordo del biplano Voisin 5 LA de la Es­cuela de Aviación Militar, realizó exitosamente con el Ingeniero Ed­mundo Lucius un raid entre las localidades de El Pa­lomar y San Miguel de Tucumán con escalas en Rosario, Ra­faela, La Banda Real, Sayana y Santiago del Estero.


Junto a los oficiales aviadores militares Zanni y Parodi conformó el núcleo fundacional de la aviación de caza del Ejército Argentino y proyectaron el cruce de Los Andes por Mendoza a Santiago de Chile. Para ello conformaron una escuadrilla integrada tres biplanos: el Ansaldo SVA 5 Nº 1 Sar­torelli, el Ansaldo SVA 10 Nº 1 Giovanardi y el Nieuport 28C1 N6338, cuyo cruce estaba previsto para el día 28 de mayo de 1919.

Ese día Matienzo decidió ser el primero en concretar el intento de cruce y despegó del aeródromo de Los Tamarindos falleciendo al caer con su avión entre el 28 y 29 de mayo de 1919 al intentar el cruce en vuelo de Los Andes desde Mendoza luego de precipi­tarse en la cor­dillera con el Nieu­port 28C1; su cuerpo sin vida, fue hallado el 18 de noviembre frente a la Casa de las Minas, distante a 20 km del paraje de Las Cue­vas.

MARCHAS MILITARES ARGENTINAS - "TENIENTE BENJAMÍN MATIENZO"


Fuente: http://www.earlyaviators.com/ematienz.htm. Recuperada 29.05.17