Encuentro Federal de la Red de Museos de la Defensa

 

La Red de Museos de la Defensa es un espacio de vinculación y cooperación entre los Museos del Ministerio de Defensa y de las Fuerzas Armadas. 

Su finalidad es promover, fomentar y visibilizar las capacidades, acciones, bienes culturales, históricos y artísticos de estos espacios transmisores de la historia de la Nación y reservorios de cultura de nuestro país; aliados indispensables de la educación y de la investigación histórica.


La Red de Museos de la Defensa promueve el trabajo federal y articulado para el desarrollo y la difusión en lo relativo a la museografía, museología, conservación, restauración, documentación, gestión del patrimonio integral, capacitación, inclusión y accesibilidad a los diversos públicos.

El Encuentro a llevarse a cabo los días 18 y 19 de noviembre,  propone en esta edición un eje principal que es trabajar sobre el “Tiempo de reencuentro: el después de la pandemia en los Museos de la Defensa", además de brindar en el programa un lugar destacado al "Bicentenario del Paso a la Inmortalidad del Héroe Nacional General Martín Miguel de Güemes”.


Patio del Libertador: Gral José de San Martín

Busto eregido en el Patio Institucional que lleva su nombre. L.A.M.

El Libertador nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, que actualmente forma parte de la provincia argentina de Corrientes. En 1781, la familia San Martín -el padre, la madre y cinco hijos, de los que cuatro eran varones- estaba radicada en Buenos Aires. A fines de 1783, todos emprendieron viaje a España , haciéndolo a bordo de la fragata Santa Balbina. Arribaron al puerto de Cádiz en la segunda quincena de marzo de 1784.

José de San Martín, después de realizar estudios elementales en Málaga, donde se había establecido su familia, se incorporó en 1789 como cadete al Regimiento de Murcia, del arma de infantería.

Mientras formó parte del ejército real con guarnición en España, combatió inicialmente en África contra los moros (árabes islámicos que habitaban en el norte de ese continente) y después lo hizo en Europa o en los mares vecinos, en guerras sostenidas con Francia, Inglaterra y Portugal. Esto determinó su participación en treinta y una acciones bélicas.

Por su actuación en la famosa batalla de Bailén, donde resultaron batidas las legiones invasoras del emperador Napoleón I, fue ascendido al grado de teniente coronel y condecorado con medalla de oro, alto timbre de honor del ya por entonces destacado militar rioplatense.

Por este tiempo, en que pasó a ser oficial de caballería, San Martín se vinculó a otros jóvenes americanos, residentes en la Península, que forjaban planes de independencia política para las respectivas regiones de su nacimiento. En 1811, pidió y obtuvo su retiro del ejército real, dejó España por la vía de Portugal y se trasladó a Londres, donde esperaba concretar su propósito de pasar a América.

Corrido el tiempo, San Martín evocaría en varias ocasiones esta etapa de su vida.
Así, en 1848, escribió lo siguiente: “yo serví en el ejército español, en la Península, desde la edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel de caballería. Una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc., resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar".

Cómo era San Martín
San Martín repartió su tiempo en ejercer el gobierno civil de Cuyo y en organizar el Ejército de los Andes, cuyo campo de instrucción estaba en el Plumerillo, cercano a la ciudad de Mendoza. 

De un lugar a otro se trasladaba montando "un caballo negro, rabón, de trote largo". Su vestimenta -escribió Damián Hudson- era muy sencilla, pues usaba "pantalón de punto de lana, azul, ajustado a la pierna, bota granadera, un largo sobretodo de paño del mismo color en invierno, casaca larga de igual tela en el verano, con botones de metal dorado, corbatín de seda o de cuero charolado, sombrero militar forrado en hule".

Su estatura era de 1,70 m, aproximadamente, pero impresionaba como tanto o más porque estaba siempre erguido, con presencia castrense. El rostro se mostraba moreno, ya por coloración natural de la piel, ya por la huella que en él había dejado el servicio prestado a campo abierto. La nariz era aguileña y grande. Los prominentes ojos negros no permanecían nunca quietos y eran dueños de una mirada vivísima. Poseía una inteligencia poco común y sus conocimientos iban más allá de los propios de una estricta formación profesional.

De maneras tranquilas y modales que revelaban esmerada educación, según los momentos era dicharachero y familiar, severo y parco, optimista y dispensador de ánimo para quienes lo habían perdido o vacilaban. Nadie pudo ni podrá tacharlo de indiscreto, llegando en ocasiones a ser, por necesidad, casi críptico o disimulador sin mentira. Profundamente reservado y caluroso en sus afectos, de él dijo Mitre que "era observador sagaz y penetrante de los hombres, a los que hacía servir a sus designios según sus aptitudes".

https://sanmartiniano.cultura.gob.ar/noticia/jose-de-san-martin-libertador-de-america/. Recuperado 29.04.20